Qué son las hemorroides sangrantes y cómo tratarlas

hemorroides sangrantes

26/01/2018 • cirugía

Una de las causas más comunes del sangrado anal o rectorragia son las hemorroides. Son unas dilataciones de los plexos venosos del ano, que afectan tanto al plexo interno como al externo. En la mayoría de casos son asintomáticas y sólo el 30% se operan. Pero hay veces que las hemorroides, también denominadas almorranas, duelen y sangran. El sangrado es llamativo, porque es de color rojo y aparece al final de la deposición o recubriendo las heces y en ocasiones existe goteo que mancha el papel higiénico. Aunque no haya que alarmarse es importante acudir al médico por las molestias que produce y para descartar patologías más graves.

Por qué sangran las hemorroides  

Las hemorroides pueden ser internas o externas, según se localicen dentro o fuera del ano. En algunos casos de hemorroides externas que se han trombosado, el coágulo de sangre se puede eliminar de manera espontánea, provocando un sangrado. El dolor suele ser intenso y va acompañado de picor y escozor. En las hemorroides internas hay veces que, a consecuencia de la irritación de la mucosa prolapsada, también hay prurito o mucosidad asociada. Este tipo de hemorroides raramente se manifiesta por una trombosis.

Tanto las internas como las externas pueden sangrar, aunque es más frecuente que la rectorragia se produzca en las últimas, por el roce de las mismas con la ropa. El sangrado rectal también aparece cuando se realizan esfuerzos, siendo frecuente verlo tras las evacuaciones intestinales y en el aseo diario de la zona. Para evitarlo se recomienda tomar una serie de medidas conservadoras como no rascarse y llevar una dieta rica en fibra, frutas y verduras que evite el estreñimiento, para impedir apretar y que se acumule más sangre en la zona.

Asimismo hay que mantenerse hidratado constantemente, no tomar mucha sal, huir de las comidas picantes, no beber alcohol y evitar realizar esfuerzos. No es recomendable permanecer mucho tiempo sentado en el baño ni tampoco estar de pie de manera prolongada. Se aconseja realizar deporte para ayudar al tránsito intestinal. La natación ayuda a mejorar la circulación sanguínea y hace que disminuyan los síntomas. Es un buen deporte para las personas que sufren de almorranas y muy recomendable sobre todo para las gestantes, ya que es frecuente que aparezcan hemorroides en el embarazo.

Métodos para eliminarlas 

El cuidado de las hemorroides sangrantes es similar al del resto, aunque hay que poner especial atención al limpiar la zona después de ir al baño, para que no se produzca una infección. Cuando la hemorroide está inflamada, además de sangrar muchas veces duele. Unas compresas frías en la zona ayudan a aliviar la molestia.

Si las hemorroides no mejoran con estas medidas hay que acudir a los tratamientos farmacológicos y quirúrgicos. Los preparados tópicos en forma de pomadas o cremas que llevan anestésicos y corticoides pueden aliviar la sintomatología, pero sólo pueden aplicarse durante unos pocos días para que no se produzcan efectos secundarios como irritación de la piel, sensibilidad o alergias. Hay algunos medicamentos que disminuyen el tiempo de duración del sangrado en los episodios agudos de hemorroides.

Cuando ningún método no invasivo funciona hay que recurrir a la intervención quirúrgica, que puede ser con técnicas de cirugía menor, como la escleroterapia, los infrarrojos, la ligadura con banda elástica o el láser, o una hemorroidectomía quirúrgica, más eficaz para su tratamiento definitivo.  

 

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