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Postoperatorio tras un aumento de senos (mamoplastia)

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21/03/2018 • estética

La mamoplastia o aumento de senos es una intervención quirúrgica estética que busca incrementar el volumen y la forma de las mamas de la mujer mediante la introducción de prótesis de silicona. Esta operación se hace con anestesia general y en ella el cirujano realiza una incisión alrededor de la areola, bajo el pecho o en la axila, en función de las preferencias del médico y de la anatomía de la paciente, para introducir los implantes. 

El cuerpo de la mujer sufre un ligero estrés tras la cirugía para aumentar el pecho y colocar las prótesis. Por eso lo recomendable es el descanso durante los primeros días, en los que se aconseja que la paciente duerma con el cabecero de la cama ligeramente inclinado, para evitar la inflamación. También son habituales las molestias en la zona intervenida, que se pueden aliviar con la toma de analgésicos por vía oral, después del alta hospitalaria. Aunque el dolor varía en función de la paciente, se sabe que cuando la prótesis se coloca submuscular hay más molestias que cuando se hace subglandular.

 A las 24 horas de la intervención el cirujano sustituye el vendaje postoperatorio por un sujetador anatómico. Es importante su uso, a veces acompañado también de una banda mamaria, para ayudar a la inmovilización de la mama y evitar cualquier movimiento que puede perjudicar el resultado de la cirugía. Aunque pueda resultar algo incómodo, llevar puesto este sujetador anatómico alrededor de un mes, durante las 24 horas del día, facilita que la evolución sea positiva.

 El tiempo de baja tras un aumento de senos es relativamente corto, pudiendo la persona volver a trabajar pasados cinco días de la intervención. A partir de ese momento también puede conducir, aunque evitando realizar movimientos bruscos con los brazos a la hora de aparcar.

Movimiento y deporte tras la mamoplastia

 La paciente puede mover los brazos desde el primer momento, pero debe hacerlo de forma suave y despacio, sin movimientos bruscos y evitando levantarlos. De esta manera se acelera la cicatrización, se evita la formación de seromas (líquido acumulado) y se consigue que las prótesis se mantengan en su lugar sin desplazarse. A partir del quinto día la paciente puede recuperar su rutina habitual, siempre evitando realizar importantes esfuerzos con los brazos durante al menos un mes.

Puede realizar deporte, pero tiene que saber que si lleva implantes submusculares y realiza alguna actividad que afecta a la zona del pecho, existe riesgo para los implantes (rotura, desgaste…). Está contraindicado ejercitar el músculo pectoral con peso. Lo ideal es que la paciente esté un mes sin realizar cualquier ejercicio que pueda poner en riesgo la intervención, dos meses sin practicar running y tres hasta empezar a practicar deportes que impliquen movimiento importante de los brazos.

 El drenaje linfático manual es un tratamiento de fisioterapia muy recomendado tras una operación de aumento de mamas. Consiste en la realización, por parte del fisioterapeuta, de movimientos superficiales y circulares que ayudan a reabsorber el edema que queda tras la intervención. Al ser un masaje ligero, en el que la presión no llega a la prótesis, no hay peligro para los implantes. No ocurre lo mismo con los masajes que amasan, que no están recomendados en las mamoplastias.

Tras la operación es normal sentir que la zona intervenida tira y está más rígida. Esto puede ser consecuencia de la distensión producida al introducir las prótesis en pieles que no son demasiado elásticas o cuando los implantes que se han puesto son de gran tamaño. Pueden aparecer picores y escozores, que se pueden evitar manteniendo la piel correctamente hidratada.

Tratamiento de la cicatriz tras la mamoplastia

Para tratar la cicatriz y que se note lo menos posible es importante limpiarla con antisépticos y mantenerla tapada para evitar su hipertrofia. También se pueden usar parches que la dejen plana y evitan la formación de queloides. No se debe exponer al sol, para evitar que se pigmente y quede marca, por lo menos hasta que no pasa un año de la intervención.

El hecho de llevar implantes mamarios hace necesarias revisiones periódicas con el médico. Se suelen realizar, por lo general, a los 3, 6 y 12 meses. Pasado un año de la intervención la paciente debe realizar un control de las prótesis, que incluya pruebas de imagen, para comprobar que siguen en perfecto estado.

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