Incontinencia urinaria, un problema físico y psicológico

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23/06/2017 • Ginecología

Hasta no hace mucho era un tema tabú del que nadie quería hablar. Las pérdidas de orina producen, en quien las padece, una sensación de inseguridad y vergüenza que les hace estar incómodos. Pero no es problema minoritario; se sabe que afecta a más de 200 millones de personas en el mundo, por diferentes motivos.

En el año 1998 la Organización Mundial de la Salud (OMS) puso de manifiesto que la incontinencia se puede tratar y prevenir en la mayoría de los casos y que no es una consecuencia inevitable del envejecimiento de la población. Hay diferentes tipos de incontinencia: de urgencia, mixta, por rebosamiento (orgánica o neurológica), continua y por esfuerzo.


Causas de la incontinencia   
  

La incontinencia urinaria femenina es más común que la masculina y la más frecuente es la que se produce por esfuerzo, al realizar cualquier movimiento o actividad física. Consiste en la pérdida involuntaria de orina, generalmente causada por el aumento de la presión abdominal por la realización de un esfuerzo, como toser, estornudar, reírse, levantar objetos de peso o caminar. También se produce por la debilidad del músculo del esfínter, que controla la uretra, tras los embarazos, partos o la menopausia. Produce una importante bajada de autoestima en la mujer y genera problemas de higiene.

Hay muchas mujeres que, aun teniendo ese problema, no buscan ayuda médica. Sin embargo, una vez realizado el diagnóstico se sienten aliviadas. Por eso es recomendable que ante la aparición de los primeros síntomas acudan al médico. También hay que tomar medidas preventivas para que no suceda, como el fortalecimiento del suelo pélvico.

El suelo pélvico está formado por un conjunto de músculos y membranas que cierran la parte inferior del abdomen. Sirve de apoyo y sostén a la vejiga, la vagina, el útero y el recto. Cuando los músculos del suelo pélvico presentan debilidad o tienen alguna disfunción se produce una mala posición de los órganos, ocasionando un prolapso que puede afectar provocando incontinencia urinaria (también fecal, sensación constante de peso, dolor al mantener relaciones sexuales o aparición de bultos que asoman por vagina). Este problema afecta en torno a un tercio de las mujeres adultas.

Prevención   

Es recomendable que durante el embarazo y el parto los músculos que forman el periné tengan la suficiente fuerza como para soportar la presión a la que van a estar sometidos y evitar consecuencias indeseables. Los ejercicios más conocidos son los de Kegel, que consisten en consisten en la contracción voluntaria e intermitente de los músculos del suelo pélvico siempre con la vejiga vacía. Pero en los últimos años también se está trabajando mucho con la gimnasia hipopresiva, que permite fortalecer la zona de manera muy eficaz.

Existen diferentes métodos conservadores para tratar la incontinencia, como la rehabilitación o la toma de medicación; pero hay casos en los que la intervención quirúrgica es la única manera de poner fin este problema. El tratamiento con láser CO2 consigue una contracción y tensado del tejido de la mucosa vaginal, devolviendo a la mujer el control de la orina. Actúa de manera térmica sobre el tejido vaginal estimulando el colágeno en la uretra y en la pared vaginal anterior.

Si tienes problemas de incontinencia urinaria visita al ginecólogo y cuéntale lo que te pasa. En SaludOnnet ponemos a tu disposición especialistas dispuestos a solucionar tu problema.

 

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