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Hemorroides internas y externas: Síntomas y tratamiento

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12/01/2018 • cirugía

Las hemorroides son unas dilataciones de los plexos venosos que se encuentran entre la submucosa del recto y del ano. Aunque en la mayoría de los casos son asintomáticas, cuando estos plexos se dilatan más de la cuenta pueden generar síntomas molestos que hacen que se hable de enfermedad hemorroidal. El 30% de las hemorroides requieren ser eliminadas mediante cirugía.

Existen dos plexos en el ano, uno interno y otro externo, y la dilatación puede afectar a cualquiera de ellos. En función de la localización de la hemorroide se clasifican como:

  • Hemorroides internas: Son las que se encuentran en el interior del ano, no siendo visibles a simple vista. Estás cubiertas de mucosa y duelen con el roce. Es frecuente que sangren y dejan una sensación de ardor en la zona. A medida que pasa el tiempo estas hemorroides tienden a salir hacia el exterior.
  • Hemorroides externas: Están fuera del ano, en la parte visible, recubiertas por una piel que impide que sangren. Corren el peligro de trombosarse, sobre todo cuando se realiza esfuerzo al defecar.

 El 50% de las personas con más de 30 años tiene hemorroides. Esta afección está causada por diversos motivos. Los principales son el estreñimiento, los esfuerzos que se realizan al defecar y permanecer demasiado tiempo de pie. También es un factor de riesgo tener presión en la parte del abdomen. Es por ello que las hemorroides en el embarazo son muy frecuentes.

Principales síntomas


 El 70% de las hemorroides son asintomáticas y no es necesario operarlas. Sólo se intervienen aquellas que causan molestias y complicaciones. Los principales síntomas se dan con más frecuencia en las hemorroides externas que en las internas. Son:

  • Trombosis hemorroidal. Conlleva la aparición de un proceso inflamatorio que causa dolor en la zona del ano.
  • Hemorragias con moco rectal.
  • Limitación para la higiene después de las deposiciones.
  • Picor y escozor.

El diagnóstico se realiza principalmente en consulta, mediante la historia clínica y la exploración física del paciente, a través de un tacto rectal. Si existe sangrado es frecuente que el médico solicite una analítica de sangre para descartar una posible anemia. Asimismo, y para evitar que las hemorroides se puedan confundir con otra enfermedad más grave, en ocasiones se realizan pruebas endoscópicas, como la rectoscopia o la colonoscopia.

Cómo eliminar las hemorroides

Para conseguir que las hemorroides sean asintomáticas existen remedios caseros que ayudan. Los principales son:

  • Hidratarse bien..
  • Llevar una dieta rica en fibra.
  • Eliminar los alimentos picantes.
  • Evitar pasar mucho tiempo en el baño cuando se va a defecar.
  • Tomar baños de asiento varias veces a la semana.

La intervención quirúrgica es la última opción que barajan los médicos. Antes se intentan mitigar los síntomas con analgésicos y antiinflamatorios, esclerosando las venas o mediante otras técnicas como la electrocoagulación, los infrarrojos o el láser no quirúrgico. Cuando ninguna de estas alternativas funciona, porque las hemorroides están prolapsadas crónicamente, existe trombosis o provocan hemorragias exageradas, la cirugía es lo más seguro.

Se utilizan distintas técnicas para la cirugía de hemorroides. Las  más usadas son la operación de resección y la de ligaduras. En la primera se extirpan las hemorroides y en la segunda se estrangulan. Ambas tienen una duración aproximada de una hora y se llevan a cabo con anestesia general o epidural. La recuperación dura unas dos semanas, llevando una dieta adecuada y evitando ponerse erguido durante los primeros días. El porcentaje de éxito es elevado, aunque en algunos casos, si la persona tiene predisposición genética, pueden volver a aparecer.

 

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