¿Hay que preocuparse ante un dolor torácico?

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20/11/2018 • Cardiología, Medicina-General

Cuando a alguien le duele el pecho lo normal es que se asuste y piense que puede ser algo grave. Pero no todos los dolores torácicos son peligrosos. Se trata de una molestia que se produce en la zona que está entre el cuello, el comienzo de las extremidades superiores y el diafragma. Hay que tener en cuenta que, cuando se produce este dolor, muchas veces se irradia al cuello, la mandíbula y la zona alta del abdomen.

Importancia del diagnóstico precoz

La atención médica debe ser lo más inmediata posible y estar encaminada a descartar las causas que pueden producir la muerte del paciente. Con la ayuda de la historia clínica y la exploración física, así como de alguna prueba relevante como un ECG, el médico puede realizar una aproximación al diagnóstico.

Para ello el especialista valora, además de los síntomas y los signos que lo acompañan, la localización y la irradiación, la duración, los desencadenantes y agravantes y los factores que lo alivian. Asimismo debe conocer los antecedentes personales del paciente (edad, sexo y factores de riesgo) y los antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular precoz.

La exploración física incluye diferentes estudios, como la medición de la tensión arterial, frecuencia cardíaca y respiratoria, la temperatura, el pulso y el estado general del paciente. Asimismo también incluye una auscultación cardíaca y pulmonar (para descartar roce pleural y ruidos anómalos), inspección del cuello y auscultación carotidea, palpación de pulsos periféricos y palpación abdominal.

El Electrocardiograma (ECG) es una prueba que ayuda en el diagnóstico diferencial del dolor torácico, sobre todo cuando se sospecha una causa isquémica.  Si el dolor torácico tiene características pleuríticas el médico recomienda realizar una placa de tórax. Esta prueba es útil para diagnosticar neumonía, neumotórax o disección aórtica.

Tipos de dolor torácico

Como el tiempo de actuación en muchos casos es vital, es importante que el médico reconozca cuáles son las características del dolor para valorar la gravedad de cada caso. Para ello hay que diferenciar entre dos tipos de dolor:

  • Agudo, de inicio reciente y progresivo. Este tipo de dolor puede tener una evolución fatal en minutos u horas, como ocurre en los Infartos de Miocardio Agudo, la angina de pecho, la disección aórtica o el neumotórax. La atención médica adecuada y el traslado a un hospital de inmediato puede salvar la vida del afectado.
  • No-agudo, recurrente y de forma episódica o crónica. En estos casos no se teme por la vida del paciente. Su origen puede estar en diferentes patologías. Las más frecuentes son una cardiopatía isquémica estable, una enfermedad digestiva, un proceso psíquico o uno osteomuscular. Para cada uno de ellos se efectúan las pruebas pertinentes y se pone el tratamiento más adecuado.

El seguimiento del paciente con dolor torácico varía en función de la causa, pero debe estar dirigido a evitar que surjan complicaciones. El diagnóstico de la causa del dolor torácico debe tener en cuenta además el perfil de dolor torácico, los síntomas y signos asociados y las características personales de cada paciente.

Si siente dolor en el pecho acuda al médico de inmediato. La detección precoz es la mejor aliada en el tratamiento de infartos o anginas de pecho.

 

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