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03/11/2016 • Cardiología, prevención

¿Se puede prevenir el infarto de miocardio?

La enfermedad coronaria es una dolencia progresiva, que comienza de manera temprana en la vida de una persona, pero cuyos síntomas no dan la cara hasta que no llega a una edad mediana. Las arterias coronarias se vuelven lentamente más gruesas, más duras y más estrechas, debido al acumulo de grasa y colesterol. Este proceso de la enfermedad se conoce como aterosclerosis.
El acúmulo de placas en las arterias coronarias puede provocar una reducción del flujo sanguíneo al músculo cardíaco y, como consecuencia de ello, causar un fallo llamado infarto de miocardio. Cuando una arteria coronaria está completamente bloqueada, una parte del músculo del corazón se queda sin suministro de sangre oxigenada, lo que provoca graves daños en cuestión de minutos. Los infartos severos del corazón causan grandes perjuicios al músculo cardíaco, pudiendo causar insuficiencia cardíaca e incluso la muerte.

Hábitos saludables

Los malos hábitos alimenticios y la falta de ejercicio hacen que las enfermedades cardiovasculares sean la primera causa de muerte y hospitalización en España. Beber alcohol, tener el colesterol elevado, fumar o llevar una vida sedentaria son factores que aumentan el riesgo de sufrir un infarto de miocardio. No obstante, es cierto que hay determinadas variables que no son modificables, como la edad, el sexo, los antecedentes familiares y los factores genéticos, y que aumentan el riesgo de padecer estos episodios.

En la actualidad, en nuestro país más de 30 % de las personas que tienen entre 35 y 65 años tiene dos de los factores anteriormente mencionados. Y el 6% presenta hasta tres.

La mayoría de las enfermedades comunes son multifactoriales, es decir, son el resultado del efecto combinado entre genes y factores ambientales, por lo que se les llama también enfermedades complejas. Estudios epidemiológicos han demostrado que los factores genéticos contribuyen al riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, entre ellas el infarto de miocardio. Recientemente se ha descubierto una asociación entre el riesgo de sufrir infarto de miocardio y seis variantes específicas en el genoma.

Conocer el riesgo

La modificación de determinados hábitos sirve para prevenir el riesgo de padecer un infarto. Pero también existen estudios que informan si la persona se encuentra entre la población de riesgo o no.

En la actualidad hay diferentes exámenes que realizan un diagnóstico preventivo. Por un lado se puede llevar a cabo una evaluación bioquímica, un estudio de suero o plasma en el que se analizan hasta cuatro perfiles diferentes para evaluar el riesgo cardiovascular. Los resultados proporcionan información del riesgo relativo, por lo que son de gran utilidad en la prevención y control de la ECV.

 El diagnóstico preventivo también se puede hacer analizando las  variantes genéticas (SNPs) que han sido descritas como las diferentes formas de riesgo y que permiten estimar el peligro relativo de una persona asintomática de sufrir una determinada enfermedad multifactorial a lo largo de su vida. En este caso se lleva a cabo un test denominado CardioTyping® Infarto, que estudia 6 variantes genéticas.

Siempre es muy recomendable acudir al cardiólogo ante cualquier sospecha que pueda haber sobre los riesgos de padecer un infarto. El médico explicará, en consulta, los hábitos que la persona debe tener y si es necesario que tome algún tipo de medicación. En SaludOnNet contamos con un importante número de especialistas esperando por ti. 

 

 

Cardiología prevención

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