fisio.jpg

19/02/2016 • Traumatología-y-cirugía-ortopédica, Fisioterapia, Medicina Deportiva

Prevenir y tratar una contractura

Ya sea por llevar una vida sedentaria, por hacer deporte, por estrés o por tener malas posturas en la rutina diaria, casi nadie de libra de las contracturas. Se trata de contracciones de los músculos que, de manera involuntaria, hacen que se queden en tensión durante un tiempo prolongado.

Por lo general los músculos se contraen y se distienden en los movimientos habituales de las personas. Pero en este caso no se produce la relajación, quedando tensos, agarrotados, doloridos e incluso abultados. De hecho, muchas veces las contracturas son reconocibles al tacto, debido a que la zona se inflama y al tacto se siente como si se hubiese formado un nudo. La persona nota dolor y limitación de movimientos, no pudiendo realizar actividades que antes hacía con normalidad.

Hay contracturas, como las producidas en las cervicales, que pueden desencadenar otros problemas como vértigos, cefaleas o migrañas. También las que se producen en el músculo piramidal pueden hacer sentir al paciente la sensación de que tiene ciática. Obviamente, en función de si la contracción está en una zona pequeña o grande, así será la molestia que la persona tenga.

¿Quién debe tratarla?

Cuando aparece una contractura hay que tratarla, para que el dolor no impida realizar las actividades de la vida cotidiana. La mejor forma de hacerlo es pidiendo cita con un traumatólogo o un médico del deporte. El especialista palpará la zona y valorará qué tipo de contractura tiene el paciente y cuál es el mejor tratamiento para eliminarla. Es probable que prescriba algún tipo de medicación que alivie el malestar, como un relajante muscular o un antiinflamatorio si el dolor es muy agudo. También derivará al paciente a un fisioterapeuta para que éste realice un tratamiento encaminado a eliminar la contracción.

Hay diferentes técnicas para acabar con el dolor producido por una contractura, aunque la mejor es el masaje. La masoterapia, o terapia manual intensa, la realiza el fisioterapeuta en consulta mediante maniobras como presiones, fricciones o compresiones de los grupos musculares afectados, reduciendo el dolor, aumentado el flujo sanguíneo y mejorando la movilidad de las articulaciones.

También la aplicación de calor en la zona, mediante una lámpara de infrarrojos, alivia la inflamación producida debido a su efecto relajante y anestésico. En casa pueden utilizarse almohadas eléctricas para conseguir que se produzca la vasodilatación y circule mejor la sangre por la zona afectada.

Cada contractura es diferente y, aunque no se puede saber a ciencia exacta cuándo una persona se va a recuperar de la dolencia, se estima que se suelen necesitar varias sesiones de fisioterapia, con días entre medias de reposo, para que el músculo vuelva a la normalidad. Generalmente son unas dos semanas lo que el cuerpo tarda en recuperarse.

¿Se puede prevenir?

Lo importante es intentar que no aparezcan contracturas, es decir prevenirlas. Para ello es necesario:

  • Realizar un calentamiento de los músculos siempre antes de realizar un esfuerzo físico y también después de hacerlo.
  • Trabajar la flexibilidad, ya que mejora mucho la distensión del músculo.
  • Mantener una buena postura corporal, ya sea en la oficina, en el sofá, comiendo o incluso mientras dormimos.
  • No realizar movimientos repetitivos y si es imposible dejar de hacerlos, estirar cada poco tiempo.

Traumatología-y-cirugía-ortopédica Fisioterapia Medicina Deportiva

También te puede interesar

Cuando los juanetes duelen, hay que operar

Cuando los juanetes duelen, hay que operar

Cuidado con las lesiones si eres corredor

Cuidado con las lesiones si eres corredor

Cómo gestionar el temido cólico del lactante

Cómo gestionar el temido cólico del lactante