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25/04/2017 • Ginecología y Obstetricia

No hay edad para dejar de ir al ginecólogo

Sería ideal que cada persona tuviera anotado cuándo se ha hecho la última revisión de salud, para saber exactamente en qué momento debe de hacerse la siguiente. Es vital poner el foco en la prevención para evitar posibles sustos y mantener el organismo en forma. Hay algunas especialidades que requieren una visita al médico más frecuente que otras. En el caso de las mujeres, la revisión con el ginecólogo siempre debe de estar presente en su cabeza, independientemente de la edad que se tenga.

Pero ocurre que muchas, cuando ya han tenido hijos, espacian las visitas con este especialista pensando que ya no es tan importante realizarse exámenes periódicos. Este es un error que queremos desterrar, ya que es fundamental seguir yendo al médico y haciéndose las pruebas que corresponden a cada edad.

Mamografía para prevenir 

A partir de los 40 años la mayoría de los controles ginecológicos incluyen una mamografía. Es una prueba que permite ver el interior de las mamas, mediante rayos X, y que muestra los posibles cambios que se han podido producir. No es un examen peligroso, porque la radiación es muy baja y sí muy importante en lo que a prevención se refiere.  

Actualmente la sanidad pública realiza esta prueba a partir de los 50 años y con una periodicidad de dos a tres años, en función de la Comunidad Autónoma. Pero muchos especialistas consideran que a partir de los 40 años se debe de realizar una vez al año, ya que es muy importante en el diagnóstico precoz del cáncer de mama. Esta prueba es capaz de mostrar pequeños tumores que, a simple vista y sólo con la palpación, son imperceptibles para el médico.

Por lo general, una vez que la mujer se empieza a realizar mamografías se dejan de hacer ecografías de mama. No obstante esta decisión siempre depende del médico. Hay casos, como las pacientes con mamas densas en las que predomina el tejido fibroglandular, en los que se suele optar por las dos exploraciones. De cualquier forma son pruebas diferentes, pero a la vez complementarias en el diagnóstico del cáncer de mama.

Otras pruebas importantes 

A la mamografía a que sumar otras pruebas rutinarias que las mujeres conocen de sobra: citología y ecografía (abdominal o transvaginal).  

La citología debe de seguir haciéndose, al menos, hasta haber cumplido los 65 años, para comprobar que no existen células anormales en la zona y evitar que aparezca un posible cáncer de útero. Es la mejor manera de prevenir el cáncer de cérvix.

La ecografía muestra el útero, los ovarios y el cuello uterino. Se sabe que a partir de los 60 años aumenta el porcentaje de mujeres con cáncer de útero, una enfermedad que no suele producir demasiados síntomas y que cuando lo hace ya está en fase avanzada. Así como la ecografía de mama suele hacerla en radiólogo, la ecografía ginecológica y la transvaginal la realiza el ginecólogo en consulta. En ambas se estudia la misma parte del cuerpo, con la diferencia de que una se hace por vía vaginal y la otra sobre la zona baja del abdomen.

Entre los 45 y los 55 años desaparece la ovulación y la mujer deja de menstruar, teniendo lugar la menopausia. Durante el climaterio, periodo que comprende la perimenopausia, la menopausia y la posmenopausia, la mujer puede necesitar ayuda para entender lo que le pasa a su cuerpo y paliar algunos síntomas incómodos.  

Si tienes más de 40 años y hace más de uno que no vas al ginecólogo ha llegado el momento de que pidas cita. En SaludOnNet contamos con una amplia oferta y te animamos a que no lo dejes. Por tu salud.

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