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Cómo se interpreta un análisis de sangre

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03/03/2017 • Análisis Clínicos

El análisis de sangre es una prueba muy utilizada por los médicos, por toda la información que ofrece del paciente. Por lo general se manda para diagnosticar posibles enfermedades, como chequeo preventivo para conocer el estado de salud de una persona, si hace tiempo que no se realiza un estudio de sangre, o en el caso de pacientes que se someten a tratamientos de quimioterapia como seguimiento para conocer cómo se encuentra su sistema inmunológico. También se les pide, en este caso de hormonas, a las mujeres que quieren comenzar a tomar anticonceptivos orales.

La analítica lleva una preparación sencilla. Antes de realizarse la prueba hay que estar en ayunas de al menos 8 horas, para que ningún valor salga alterado previamente. La extracción de sangre de la vena es un poco dolorosa o molesta, aunque siempre depende del umbral de dolor de cada persona. Por lo general se tolera bastante bien el pinchazo pero, para quien es muy aprensivo a las agujas, existe la opción de que la analítica se realice en posición decúbito supino en una camilla, con el fin de evitar que se maree. La cantidad de sangre que se extrae es muy pequeña. Una vez recogida la muestra es enviada a un laboratorio para su análisis.

Tras unos días de espera llegan los resultados y en ese momento es cuando muchas veces el paciente piensa ¡No entiendo nada! Lo ideal es acudir a la consulta del médico para conocer su significado, aunque por lo general es difícil no mirarlos antes.  Os contamos para qué sirve cada parámetro y cómo se interpreta. De todas formas, como ya hemos dicho, es recomendable acudir al médico, puesto que a veces una variable alterada no significa nada si el resto de los parámetros están bien.

Hemograma 

Los análisis tienen dos partes importantes: el hemograma y la bioquímica. En el hemograma se analizan todos los componentes celulares de la sangre. Está formado por:

  1. Leucocitos o glóbulos blancos. Entre 3500 y 11000/ml. Hay diferentes tipos y el valor total es la suma de ellos. Aumentan cuando existen infecciones de virus o parásitos. Algunos también en casos de alergia, asma, tumores y leucemia. Por el contrario disminuyen en infecciones graves, por algunos medicamentos o cuando la médula ósea no genera células por tejido tumoral o agentes infecciosos. Los valores normales son los siguientes:
    • Neutrófilos. Entre 2000 y 7500 ml.
    • Linfocitos. Entre 1000 y 4500 ml.
    • Monocitos. Entre 200 y 800 ml.
    • Eosinófilos. Entre 50 y 500 ml.
  1. Hematíes o glóbulos rojos. Entre 4.300.000 y 5.900.000/mL. Se encargan de transportar la hemoglobina y el oxígeno al resto del cuerpo. Si la cifra está por encima del máximo puede ser por culpa del tabaco, insuficiencia respiratoria o por vivir en lugar de gran altitud. Si está por debajo puede indicar que el paciente tiene anemia (a consecuencia de falta de hierro, menstruaciones abundantes…etc).
  2. Hemoglobina. Entre 12,5 y 17gr/L. Tanto si está por encima como por debajo, los resultados son los mimos que en el supuesto de los hematíes. Caso aparte requiere la talasemia (trastorno hereditario de la sangre en el que el cuerpo produce menos glóbulos rojos sanos y menos hemoglobina).
  3. Volumen corpuscular medio. Entre 78 y 100 fl. Indica el tamaño de los glóbulos rojos. Si es alto son grandes (en situaciones de déficit de vitamina B12, ácido fólico o en patologías del hígado) y si es bajo son pequeños (en la talasemia y en déficits de hierro).
  1. Hemoglobina corpuscular media. Entre 27 y 32 pg. Indica la cantidad de hemoglobina que hay en cada glóbulo rojo. Por encima del valor máximo refiere igualmente déficit de vitamina B12 y ácido fólico y por debajo talasemia o déficit de hierro.
  2. Plaquetas. Entre 130.000 y 450.000/mL. Encargadas de cerrar los vasos sanguíneos cuando hay una herida. Las plaquetas aumentan cuando hay una hemorragia importante o una enfermedad puntual o crónica y disminuyen en infecciones muy graves o cuando existe mucha actividad en el bazo.
  3. Velocidad de sedimentación. Valor normal por debajo de 20 mL/h. Aumenta en infecciones, enfermedades inflamatorias crónicas (artritis reumatoide, lupus…) o anemia. Si la velocidad está alterada es síntoma de que hay alguna patología o trastorno que hay que diagnosticar.

Bioquímica 

Se encarga de medir los niveles de determinadas sustancias en la sangre que indican si los diferentes órganos están sanos.

  1. Glucosa. Entre 70 y 110 mg/dL. Mide la cantidad de este azúcar que tenemos en la sangre. Aumenta en personas diabéticas, en intolerantes a la glucosa, en algunos pacientes que toman corticoides o en determinadas enfermedades como el síndrome de Cushing. Por el contrario disminuye provocando hipoglucemia cuando hay un ayuno prolongado o cuando 

    un paciente diabético está medicado en exceso.

  2. Creatinina. Entre 0,6 y 1,2 mg/dl. Esta proteína nos informa sobre la función de los riñones. Aumenta cuando no funcionan correctamente, en momentos de deshidratación o cuando existen problemas en las vías urinarias (posibles cálculos renales, próstata…). También en personas musculadas. Disminuye a causa de desnutrición (suele ocurrir en los ancianos).

  3. Urea. Entre 10 y 40 mg/dl. También mide función renal, masa muscular e hidratación. Por encima puede indicar insuficiencia renal, elevada masa muscular o deshidratación. También puede ser indicativo de sangrado digestivo. Disminuye en personas sin masa muscular.

  4. Ácido úrico. Entre 3,4 y 7 mg/dl. Es como se metabolizan algunos aminoácidos, que se expulsan por la orina. Aumenta en dietas de alto contenido proteico, en recambios celulares rápidos o tras un importante esfuerzo físico. Su incremento puede ocasionar gota.
  5. Colesterol. Entre 0 y 200 mg/dL. Es la grasa que circula por la sangre y que está también presente en hígado y cerebro. Aumenta con dietas ricas en grasas o por antecedentes familiares. Disminuye tras dietas severas. Existen diferentes tipos:
    • Colesterol Total: Si está elevado hay que analizar los otros tipos.
    • Colesterol malo o LDL: Un valor elevado está relacionado con riesgo de infarto. Lo ideal es tener niveles por debajo de 100 mg/dL en personas con antecedentes cardiovasculares o 135 mg/dL para el resto.
    • Colesterol bueno o HDL: Es bueno tenerlo alto, puesto que es una indicador de protección del sistema cardiovascular.
  6.  Triglicéridos. Entre 0 y 150 mg/dL. Otro tipo de grasa que circula por la sangre. Se incrementa en dietas grasas, con alcohol, tabaco o por causas genéticas.
  7. Bilirrubina. Entre 0,2 mg/dL y 1 mg/dL. Se usa para conocer la función biliar y del hígado. Aumenta en casos de hepatitis, piedras en vesícula o cuando se produce una importante destrucción de glóbulos rojos.
  8. Transaminasas. Enzimas que miden la función del hígado. Aumentan en personas con hepatitis por virus, hígado graso, elevado consumo de alcohol, tumores o quistes o por una obstrucción grave de la vía biliar. Hay tres tipos:
    • GOT - ALT: Entre 0 y 37 U/L
    • GPT - AST: Entre 0 y 41 U/L
    • GGT: Entre 11 y 50 U/L
  1. Fosfatasa alcalina. Entre 40 y 129 U/L. Es una enzima que se altera durante el crecimiento o por enfermedad. Aumenta en casos de crecimiento o fractura ósea, raquitismo, enfermedades de los huesos u obstrucciones de la vía biliar. También con la toma de medicamentos como anticonceptivos y antiepilépticos. Disminuye cuando existe desnutrición.

Como decíamos anteriormente, los resultados de una analítica siempre deben de ser interpretados en consulta con el médico, para evitar sustos innecesarios. En SaludOnNet ponemos a tu disposición los servicios que necesites, tanto de análisis clínicos como de citas con los especialistas.

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