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13/09/2016 • Traumatología-y-cirugía-ortopédica

Artroscopia de rodilla: recuperación más rápida y menos dolor

Hace años las intervenciones quirúrgicas de rodilla, hombro y tobillo se realizaban de manera abierta, siendo el tiempo de recuperación más lento y la intervención más invasiva. En la actualidad la mayoría de estas operaciones se llevan a cabo mediante la técnica de artroscopia, con pequeñas incisiones que evitan una cirugía abierta.

Una de las zonas del cuerpo que más se opera por este método es la rodilla. Existen diferentes motivos, como son la reparación de meniscos, la reconstrucción del ligamento cruzado anterior, una condromalacia rotuliana o el desbridamiento de rodilla por artrosis, entre otras dolencias.

En qué consiste la intervención

La artroscopia de rodilla es una intervención que repara las estructuras internas de esta articulación, utilizando una técnica poco invasiva que permite ver la zona con nitidez mediante una pequeña cámara de alta resolución colocada en el interior de la articulación. Este examen facilita a los médicos el diagnóstico y tratamiento de los posibles problemas que existan en la rodilla.

Como decíamos, se realiza mediante pequeñas incisiones, evitando de esta forma  una cirugía abierta y más agresiva. Es una técnica que requiere de manos expertas, en la que el especialista, durante la intervención, introduce el artroscopio (instrumental del pequeño tamaño dotado de una cámara) en el interior de la rodilla y éste envía las imágenes que capta a un monitor de televisión en el que se ve la articulación con gran detalle. Las cámaras son de alta resolución, por lo que la imagen se ve de forma nítida y clara. De esta manera se facilita el trabajo del médico, ofreciendo una visión más clara del interior de la rodilla. Esta técnica se utiliza para reparar o quitar tejido lesionado.

De manera frecuente se usa para arreglar estructuras como los meniscos.  El menisco es el cartílago que protege el espacio que hay entre los huesos de la rodilla y que la estabiliza en los  movimientos de flexoextensión y rotación, soportando el impacto que se produce en el choque de las superficies articulares.  El menisco interno y el externo ayudan a que el fémur y la tibia encajen perfectamente, amortiguando los movimientos. Existen dos tipos de lesiones de menisco, las que tienen un origen traumático y las que tienen un origen degenerativo.

Por lo general esta operación tiene una duración de entre media hora y una hora y es ambulatoria, por lo que el paciente duerme en casa ese mismo día. Se realiza con anestesia regional, ayudando a que el postoperatorio sea más rápido y menos doloroso. La principal ventaja de esta intervención es que se repara el menisco, despareciendo el dolor por completo.

No obstante, durante los primeros días es recomendable tener la pierna en alto, limpiar y secar la zona en la que se han realizado las incisiones, utilizar muletas y poco a poco realizar ejercicio para fortalecer la articulación.

Si tienes algún problema que se puede solucionar mediante la cirugía de artroscopia de rodilla confía en SaludOnNet. Lo ideal es que antes acudas a consulta de traumatología para que el especialista valore qué es lo mejor para ti.

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